El Racing Club Portuense afronta la jornada 28 del grupo I de División de Honor Andaluza con un duelo de máxima exigencia en el Municipal Carlos Marchena, donde este domingo 12 de abril a las 12:00 horas se medirá al C.D. Cabecense en un partido que puede marcar el rumbo definitivo de la temporada. A falta de tan solo tres jornadas para el final, con todos los equipos ya al día tras la puesta al día con los partidos atrasados, cada punto pesa como oro en una clasificación que se aprieta en la zona alta y mantiene al Racing en la tercera posición con 55 puntos, a tan solo uno del Montilla C.F. y con el Egabrense C.D. también en la pelea.
El conjunto portuense llega tras vencer por 1-0 a la A.D. Cartaya en el regreso a la competición tras el parón de Semana Santa, un triunfo de oficio que mantiene intactas sus opciones de pelear por el ascenso directo. En esta jornada, además, el calendario dibuja un escenario apasionante, ya que Egabrense C.D. y Montilla C.F. se enfrentan entre sí, lo que abre la puerta a que el Racing pueda asaltar la segunda plaza si logra sumar los tres puntos y se dan los resultados favorables. Una jornada de esas que se marcan en rojo, donde ganar es obligatorio… y luego mirar de reojo.
Enfrente estará un C.D. Cabecense que viene de caer con contundencia por 3-0 en su visita al Montilla, pero que en casa se transforma, siendo el séptimo mejor local del grupo con nueve victorias, un empate y tres derrotas, sumando 27 puntos ante su afición. De hecho, en su último partido como local se impuso por 3-2 a La Palma C.F., confirmando que el Municipal Carlos Marchena es un escenario donde pocos equipos salen indemnes y donde el Racing deberá competir con máxima concentración y personalidad.
El equipo ha seguido durante la semana su plan habitual de trabajo, con entrenamientos lunes, miércoles, jueves y viernes en el Estadio José del Cuvillo, descanso martes y sábado, preparando con detalle un encuentro que exigirá intensidad, concentración y acierto en ambas áreas. El cuerpo técnico ha incidido en los pequeños detalles, consciente de que en este tramo final cada acción puede inclinar la balanza.
Además, el Racing no estará solo en esta batalla. La afición volverá a jugar su partido, desplazándose hasta Las Cabezas de San Juan para empujar a los suyos en un momento decisivo. El mensaje es claro y retumba como un tambor de guerra: todos convocados, nadie se queda atrás. Porque cuando el equipo y su gente caminan en la misma dirección, el horizonte deja de ser una meta lejana y empieza a parecer un destino alcanzable.
Fuente: Paco Guerrero
















