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CRÓNICA | Euforia en el descuento (0-1)

El Racing Club Portuense firmó en la tarde de ayer una victoria de oro en el Municipal Carlos Marchena tras imponerse por 0-1 al C.D. Cabecense en la jornada 28 del Grupo I de División de Honor Andaluza, un triunfo agónico que llegó en el último suspiro y que sitúa a los racinguistas en la segunda plaza, en puestos de ascenso directo, a falta de tan solo dos jornadas para el final del campeonato.

Bruno Herrero alineó de inicio a Juanma, Carmelo, Manu Heredia, Javi Tamayo, Adri Romero, Oca, Roberto Barba, Fran García, Adri Cuevas, Hugo Rodríguez y Dani Lainez, mientras que también participaron desde el banquillo Manu López, Durán, Moreno, Rodri, Borja, Fran Jiménez y Elías Palacio. El equipo salió con personalidad desde el pitido inicial, dominando el juego y generando ocasiones claras desde muy pronto. De hecho, antes de cumplirse el primer minuto, Javi Tamayo ya tuvo en sus botas el primer tanto del encuentro. Con el paso de los minutos, el asedio visitante fue constante, con Fran García, Adri Romero y Manu Heredia protagonizando varias llegadas de peligro que no encontraron premio ante un rival que resistía como podía. En el minuto 36, el Racing se vio obligado a mover ficha con la entrada de Elías Palacio por Hugo Rodríguez, lesionado, en un contratiempo que no frenó el empuje visitante. Así se llegó al descanso, con la sensación de que el gol era cuestión de tiempo.

Tras el paso por vestuarios, el técnico racinguista agitó el banquillo buscando ese tanto que se resistía, dando entrada a Rodri por Oca nada más arrancar la segunda mitad, seguido de Manu Moreno por Manu Heredia y Fran Jiménez por Fran García en los minutos posteriores. El guion no cambió: dominio, insistencia y ocasiones, pero el balón seguía negándose a entrar. Ya en el tramo final, Borja sustituyó a Adri Romero en busca de un último arreón ofensivo.

Cuando el empate parecía inamovible y el reloj consumía sus últimos segundos, apareció la magia. En el tiempo de descuento, Elías Palacio se convirtió en héroe al cazar un balón decisivo y mandarlo al fondo de la red, desatando la locura en la grada visitante, teñida de rojiblanco por una afición que volvió a estar de diez y que empujó hasta el final. Un gol que vale su peso en oro y que refleja el alma competitiva de un equipo que no se rinde nunca.

Con estos tres puntos, y tras la victoria del Egabrense sobre el Montilla en el otro duelo clave de la jornada, el Racing se coloca en la segunda posición y depende de sí mismo para lograr el ansiado ascenso directo. El campeonato entra en su recta final más emocionante, y el próximo compromiso se presenta como una auténtica final: duelo directo ante el Egabrense donde puede quedar medio billete sellado. El sueño está más vivo que nunca y este equipo ha demostrado que, cuando todo parece perdido, siempre encuentra una última bala.