Advertisement

CRÓNICA | De vuelta al lugar que merecemos (0-0)

El Racing Club Portuense firmó en la tarde de ayer un empate sin goles ante el Cádiz C.F. Balón en la jornada 30 del Grupo I de la División de Honor Andaluza que supo a victoria eterna, porque ese 0-0, unido a la derrota del Montilla C.F. ante el campeón Real Betis C, certificó la segunda plaza y el ascenso a Tercera Federación trece años después, en un Rosal teñido de rojiblanco con más de 400 racinguistas empujando como si el campo latiera al ritmo de El Puerto.

El conjunto dirigido por Bruno Herrero formó de inicio con Juanma, Carmelo, Manu Heredia, Javi Tamayo, Adri Romero, Oca, Roberto Barba, Fran García, Jacobo, Adri Cuevas y Dani Láinez, partiendo desde el banquillo Manu López, Alberto Durán, Chicho, Moreno, Rodri, Borja y Fran Jiménez, en un partido tenso, de pocas concesiones y con el ascenso flotando en cada acción como un hilo invisible que tiraba de todos. El encuentro arrancó con respeto mutuo, con escasas ocasiones y una pausa de hidratación que parecía enfriar lo poco que había prendido el choque, hasta que en el minuto 16 llegó el primer contratiempo con la lesión de Oca, obligando a la entrada de Rodri y reajustando el dibujo sobre la marcha, mientras el Racing buscaba colarse entre líneas con intentos como el tacón de Tamayo tras un córner o el disparo lejano de Dani Láinez, sin encontrar premio antes del descanso, al que se llegó con el marcador intacto pese a un último intento de Heredia desde fuera del área.

Tras la reanudación, el guión no cambió en lo esencial, pero sí en la insistencia, y el Racing movió el banquillo a lo largo de los minutos con las entradas de Borja por Jacobo, Alberto Durán por Adri Romero, Chicho por Fran García y Fran Jiménez por Javi Tamayo, refrescando piernas para un tramo final donde cada minuto pesaba como una losa y cada noticia desde otros campos se escuchaba como un eco lejano; Fran García rozó el gol en una de las más claras, Tamayo y Chicho fabricaron una acción peligrosa que levantó a la grada y, ya en el suspiro final, Fran Jiménez tuvo la última ocasión que pudo ser el broche dorado, pero el destino tenía reservado otro tipo de final, uno sin red pero con redención. El pitido final desató una explosión que no cabía en el marcador, porque el Racing había hecho lo necesario durante toda la temporada para que ese punto fuera suficiente, un curso construido desde el trabajo diario, la constancia y el sacrificio, creciendo en los momentos difíciles, compitiendo en campos complicados, creyendo cuando tocaba remar a contracorriente y convirtiendo cada victoria en un peldaño hacia un objetivo que hoy ya es realidad; dos ascensos consecutivos, desde Primera Andaluza Cádiz hasta Tercera Federación, y el regreso a categoría nacional de un club y una ciudad que nunca dejaron de empujar, que hicieron del #ContinúaNuestraHistoria una promesa cumplida, porque en El Puerto los sueños no se sueñan, se trabajan y se celebran. Y ya podemos decir bien fuerte #HemosVuelto.