CRÓNICA | Dulce regreso a casa para despedir el año (3-1)

 

El Racing Club Portuense despidió el atípico 2020 logrando la primera victoria de la temporada y dejando un gran sabor de boca a los aficionados que se dieron cita en la renovada grada de Preferencia que hace presagiar grandes tardes se fútbol en el Coliseo racinguista.

Los de Carlos Camacho recibían a la Real Balompédica Linense B, segundo filial del grupo y aspirante a luchar por los puestos de ascenso. Tras perder en San Fernando en el estreno liguero, el partido se antojaba como una final ya que una nueva derrota complicaría el entrar en la zona debido a la corta competición y el poco margen de error que se tiene.

Conscientes de la responsabilidad, los racinguistas salieron a hacerse dueños de la posesión del balón y llegando por las bandas, empezaron a crear peligro en el área rival.

Partido muy completo de todo el equipo, similar al de San Fernando pero con mayor fortuna en los metros finales, anulando al filial blanquinegro que se vieron superados y apenas inquietaron a Abraham Garrido.

El primer gol llegó a los 24 minutos de juego cuando, tras una buena jugada al toque desde atrás, Montero centró desde la izquierda para que Rafa se anticipara a sus defensores cabeceando y colocando el esférico en el fondo de la portería.

El gol hizo que el juego se ralentizara, los racinguistas llevaban la batuta del encuentro pero las ocasiones de gol brillaban por su ausencia en los dos bandos.

Jarro de agua fría y reacción

La segunda mitad comenzó con el gol de Israel para los balones al definir un contragolpe tras un robo de balón nada más reanudarse el partido.

El empate espoleó a los locales que se repusieron  al gol ganando metros, haciéndose con la pelota y anulando los ataques visitantes que no volvieron a llegar con peligro a la portería portuense.

Tras varios intentos, el segundo gol rojiblanco llegó en el minuto 62 cuando Montero llevaba al segundo palo para rematar una falta botada desde la frontal.

Los racinguistas siguieron atacando y, solo siete minutos después, Kike Leiva marcó el tercero al aprovechar un rechace tras un córner. El capitán racinguista dedicó el gol a su hija recién nacida hace unas semanas.

Hasta el final del partido, los portuenses se gustaron jugando al toque en un partido serio y muy completo que hizo disfrutar a una afición que respondió a la cita y se marchó contenta a casa con el rendimiento e imagen que ofreció su equipo.